SIN CALIDAD NO HAY CAMINO
En fútbol, como en cualquier otra disciplina deportiva, es absolutamente lícito apostar por ser el mejor, sin embargo, el problema se plantea cuando la gestión no se apresura a poner los elementos adecuados al alcance de un club para que el éxito pueda consumarse.
La gestión económica y deportiva del Córdoba CF esta temporada, está sembrando de dudas la trayectoria del equipo, y si los resultados no lo remedian en lo que resta de temporada, el club será victima de sus propios errores y el final de liga no será ajeno al vivido en temporadas anteriores con el sufrimiento de ultima hora, si es que el final no es aun mas triste.
Para analizar los resultados deportivos, hay que iniciar el recorrido desde la misma raíz del problema, que no es otra, que la gestión económica impuesta por el máximo accionista con un notable recorte en el presupuesto, que impide abordar la composición de una plantilla de garantías para competir en una categoría tan difícil y profesionalizada con
Tiempo tubo el señor Romero de abordar la venta del club porque candidatos de garantías no le faltaron, y aunque muchos aplaudimos la decisión de que la gestión del club más importante de Córdoba se quedara en nuestra ciudad, no fue para observar con inquietud como importan mas los resultados económicos que los deportivos.
Sin embargo, el recorte presupuestario no exime de responsabilidad la gestión deportiva que con tiempo suficiente esperó hasta los últimos instantes para fichar lo que nadie quería y componer una plantilla de la que acaso se salvan nombres como Gerardo, Luque, Agus y poco más, aun así, ese poco más permanece casi inédito en la grada o el banquillo, mientras se apuesta por chicos del filial que junto al ya “veterano” Javi Flores, tan ineficaz como persistente en las alineaciones, porque así lo decide en consejo y el señor Alcaraz, pueden conducir a desastres como en sufrido en Villarreal, que por este camino no será el último de la temporada. Dos puntos de nueve disputados en casa y cero goles, son un síntoma evidente de que algo esta pasando.
Pero los movimientos en la plantilla diseñada por Javier Zubillaga, condicionado sin duda por la política económica del máximo accionista y la torpe gestión del consejo de administración, no concluyen en la configuración de una plantilla de bajísimo nivel, sino que contempla también episodios como la baja de Ito con el supuesto propósito de reducir gastos, pero que termina con la presencia en la plantilla de un jugador de garantías, al que además hay que pagarle íntegramente el contrato que para eso lo firmaron. Por otra parte, mientras el equipo se mantiene si lateral izquierdo, un hombre de la tierra como Rubén tiene que emigrar a Granada para continuar su carrera.
Con todo ello, el técnico Lucas Alcaraz tiene que lidiar con los ejemplares que el club a puesto a su disposición e intentar sacarle el máximo rendimiento, sin embargo, de donde no hay mimbres no se puede sacar un buen cesto, sobre todo, si además se empeñan cada fin de semana en poner elementos nocivos para la buena salud de un equipo al que ya acechan los fantasmas del pasado